El informe revela un crecimiento alarmante: en 2010 la cifra se situaba en 40 millones, lo que significa que en solo quince años la población inmigrante ha aumentado en más de 24 millones de personas. Este avance, lejos de estabilizarse, se ha acelerado en el último trienio, con España y Alemania como los principales epicentros de esta llegada masiva que satura los servicios públicos y altera la cohesión social de las naciones europeas.
🇪🇺‼️ | La población inmigrante en la Unión Europea ha alcanzado una cifra histórica de 64.2 millones de personas en 2025, según un informe del Centro de Investigación y Análisis sobre Migración (RFBerlin) publicado este miércoles. El estudio, basado en datos de Eurostat y la… pic.twitter.com/JpBiT2Baae
— UHN Plus (@UHN_Plus) April 22, 2026
España destaca de forma preocupante en este mapa de la invasión. En el último año, el país registró la tasa de crecimiento más rápida entre las grandes economías del bloque, sumando 700.000 nuevos residentes extranjeros para alcanzar un total de 9,5 millones. De hecho, España fue responsable de una de cada tres nuevas entradas en toda la Unión Europea durante 2025, evidenciando una falta de control fronterizo que está cambiando el rostro de sus barrios a una velocidad récord.
“España registró el crecimiento más rápido entre los principales países de la UE en 2025, representando aproximadamente un tercio del aumento total del bloque”, confirma el estudio de RFBerlin.
Alemania, por su parte, sigue siendo el país con mayor volumen de población extranjera, albergando a casi 18 millones de personas nacidas fuera de sus fronteras. Además, el territorio germano concentra la mayor población de refugiados, con 2,7 millones, mientras que países más pequeños como Luxemburgo, Malta y Chipre enfrentan una saturación proporcional que pone en riesgo su estabilidad interna debido a la altísima densidad de población inmigrante en relación con sus habitantes locales.
La presión sobre el sistema de asilo es otro de los puntos críticos de esta crisis. España encabezó las solicitudes de protección con 141.000 peticiones en un año, seguida por Italia, Francia y Alemania. Estos cuatro países absorben el 74% de todas las solicitudes del bloque, enfrentándose a un colapso administrativo ante la llegada de contingentes que, en el caso español, provienen mayoritariamente de Venezuela (60%), creando comunidades paralelas que desafían el modelo de convivencia tradicional.
Con 64 millones de inmigrantes ya instalados y flujos que superan los dos millones anuales, la Unión Europea se encuentra en una encrucijada histórica. La magnitud de esta invasión migratoria, sumada a la concentración de la población en edad laboral y la saturación de los sistemas de asilo, plantea serios interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo europeo y la seguridad de sus fronteras a largo plazo.