En una operación de alta precisión, la unidad de élite Shayetet 13 de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) asaltó una escuela en la localidad de Al-Khiyam tras recibir informes de inteligencia que confirmaban que el edificio escolar no albergaba libros ni pupitres, sino un gigantesco depósito de armas de Hezbolá. La redada permitió desmantelar un arsenal que convertía un lugar destinado a la educación en una base de lanzamiento de ataques terroristas contra el Estado de Israel.
🇱🇧🇮🇱‼️ | Tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han encontrado un depósito de armas en una escuela local en Al-Khiyam, al sur del Líbano. El lugar contenía misiles antitanque, proyectiles de mortero, granadas, lanzadores, armas ligeras y explosivos. Este armamento… pic.twitter.com/m3xEKrca1b
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 27, 2026
El uso de centros educativos para esconder armamento pesado no es solo una violación del derecho internacional, sino un crimen contra los propios niños libaneses, a quienes Hezbolá expone al peligro para proteger sus misiles.
«Las fuerzas de la unidad de élite Shayetet 13 se incautaron de un amplio arsenal de Hezbolá en una escuela de la localidad de Khiam... la operación fue lanzada a partir de inteligencia previa», informaron las FDI tras asegurar el perímetro escolar.
Los comandos navales israelíes encontraron cientos de armas de todo tipo: misiles antitanque listos para ser disparados, proyectiles de mortero, granadas, lanzacohetes, fusiles de asalto, minas y cargas explosivas. Este material bélico estaba estratégicamente distribuido por las dependencias escolares, transformando el entorno educativo en un almacén logístico de primer nivel para las milicias chiíes.
«El lugar contenía misiles antitanque, proyectiles de mortero, granadas, lanzadores, armas ligeras y explosivos. Este armamento estaba almacenado junto a suministros con logotipos de la ACNUR», detalló el comunicado militar, subrayando la gravedad de la infiltración terrorista.
Lo más indignante de esta operación es el hallazgo de artículos con el logotipo del ACNUR (la agencia de la ONU para los refugiados) conviviendo con el arsenal terrorista dentro del recinto escolar. Resulta vergonzoso que la ayuda humanitaria internacional termine sirviendo de camuflaje para granadas y minas.
La intervención israelí ha salvado vidas al neutralizar cientos de proyectiles que estaban destinados a impactar en zonas civiles. La operación en Al-Khiyam es un recordatorio de que Israel no solo lucha contra un ejército de fanáticos, sino contra una estructura que pervierte cada espacio de la sociedad civil para sus fines destructivos.